Las máquinas se vuelven más sociales

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¡Págame con un Tweet! Lo habrás escuchado en muchas webs que regalan ebooks o acceso a alguno de sus servicios a través de publicaciones en Twitter. Esta estrategia se lleva ahora mucho más allá en las promociones de productos, como es el ejemplo de BOS Tea, una marca de té sudafricana que a principios de año lanzó al mercado una máquina expendedora y pensó que les redes sociales serían su mejor compañera. “¿Quieres un refresco a cambio de un tweet?, basta con seguir las indicaciones.”

La gente se acerca a la máquina expendedora, enviaba un tweet con el hashtag indicado en su pantalla, mediante una tecnología de localización determinaba la procedencia del tweet y si estaba dentro de su radio de acción, te ofrecía un refresco de té. Acompañando la acción se iluminaban varias luces, la máquina hablaba… seguidamente se desactivaba y aparecía un mensaje indicando que se volverá a activar al cabo de X minutos, estando disponible para otro usuario. Con este mecanismo se evita que una misma persona pueda estar enviando continuamente tweets y llevarse varios refrescos a la vez, claro, que seguro que habría quien sea capaz de esperara una hora para llevarse otro refresco gratis.

Cada vez que la máquina expendedora ofrecía un refresco, el nombre del usuario que ha enviado el tweet se muestra en la pantalla. La campaña se desarrolló en un principio en Cape Town, una de las ciudades más grandes de Sudáfrica, pero es una máquina itinerante, cada cierto tiempo la trasladaban a otra ciudad para sorprender a los clientes y hacer alarde de la unión con Twitter.

No es el único caso de este tipo de máquinas sociales, otro ejemplo es la campaña que hizo Nokia en un local de Londres donde instaló una máquina que daba regalos sorpresas en un cuando la gente  hacía check-in en ese lugar. La idea de era ganar visibilidad en la red social Foursquare, lo cual indudablemente sucedió, pero también buscaba acercarse más a sus usuarios, cosa que en los últimos años por diferentes motivos la marca no lograba y llevó a que se vea relegada por otras compañías. Pero comenzó a ver cómo era el mercado y dónde estaba su público.

 

Las máquinas se están volviendo sociales, y seguirán desarrollándose para ayudar a las marcas para interactuar con los usuarios. Por ahora Terminator queda bastante lejos. Sayonara, babie!!